30 de octubre de 2012

Por Felipe Peña

Psicólogo
Especialista en salud
www.todomejora.org
La promulgación de la ley antidiscrimnación no sólo obliga a las autoridades que la discuten y promulgan a estudiar los beneficios que de ella derivan; también implica la implementación de acciones concretas en pro de la inclusión de la diversidad a nivel nacional, regional, provincial, comunal y local.
La política pública se debe traducir en acciones específicas e intervenciones afirmativas de aquellos grupos que son identificados como vulnerables a la discriminación y -por cierto- debiera implicar un cambio de conducta y lenguaje de las autoridades electas.
Este año, las elecciones municipales son una instancia clave para comprometer a los alcaldes con la introducción de prácticas inclusivas de la diversidad. Se hace necesario intencionar la conformación de equipos de trabajo profesionales competentes, los que deben ser capaces de desarrollar intervenciones afirmativas -eficaces y eficientes- para el apoyo de aquellos grupos vulnerables a la discriminación y a la violencia en su comuna.
Los índices de suicidio adolescente en Chile son alarmantemente elevados y está estudiado que los adolescentes lesbianas, gays, bisexuales y trans (LGBT) tienen un riesgo cuatro veces más alto de intentar suicidio que sus pares heterosexuales, factor que aumenta más aun si están expuestos a contextos que discriminan la diversidad sexual. En jóvenes lesbianas, hombres homosexuales y personas bisexuales, aparece un 20% mayor riesgo de intento suicidio en contextos o ambientes sociales poco favorables, en comparación con aquellos en que se percibe un apoyo social (contextos donde existen políticas y programas concretos enfocadas en proteger a los jóvenes LGB)
En la prevención del suicidio adolescente, el nivel de intervención local o comunitaria aparece como uno de los niveles centrales de asistencia. El fortalecimiento de la red comunal en cuanto a su conocimiento del suicidio, así como el aumento de la habilidad local para identificar aquellos adolescentes en riesgo, aparece como una de las estrategias más efectivas de prevención de esta temática.
Por otro lado y dado el contexto anterior, se hace prioritario que la intervención comunitaria cuente con entrenamiento de equipos de trabajo enfocado en la sensibilización sobre la diversidad sexual, con el desarrollo de estrategias específicas para este grupo: contar con equipos entrenados en la consideración, respeto e inclusión de la diversidad sexual es una estrategia efectiva para combatir la violencia institucional causada por la homofobia.
Por otro lado la existencia de servicios comunitarios capaces de llegar amablemente a los propios espacios de los adolescentes LGBT; la formación de redes de apoyo conformadas por pares de este grupo objetivo; la promoción de servicios de salud confiables, confidenciales y humanizados, y el involucramiento de los adolescentes LGBT en un estilo de vida saludable, son estrategias comprobadamente efectivas en la promoción de una atención de salud integral para estos jóvenes.
Con agrado hemos visto la iniciativa liderada por la comisión juvenil de Fundación Iguales “Vota Por La Igualdad” (www.porlaigualdad.cl), donde candidatos municipales se comprometen con la inclusión de la diversidad sexual en las políticas comunales, más aun considerando la importancia que esa iniciativa le ha dado a la prevención del bullying homofóbico y a la capacitación de los profesionales de la salud y educación. Acciones como ésta, sumado al trabajo responsable de los profesionales que trabajan en los equipos comunales, permitirán ir devolviendo la esperanza a los adolescentes LGBT, recuperando ellos la percepción de una vida satisfactoria y de un futuro donde todo mejora.

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Opinión

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